Curiosidades de la reproducción del pez Betta







La reproducción de los peces Betta es particularmente apasionante y con cierto grado de dificultad. Queremos compartir con ustedes algunos datos que nos han dado muy buenos resultados.
Comencemos hablando del espacio más óptimo para llevar a cabo la reproducción. Para facilitar el proceso, es mejor que la base del acuario no tenga arena o grava, así facilitamos la labor del pez a la hora de recoger los huevos. Por otro lado, es aconsejable que la altura del agua no sobrepase los 15 cm porque el macho deberá subir y bajar muchas veces, así ayudaremos a que el pez no desgaste más energía que la necesaria.
Es muy importante alimentar y fortalecer muy bien al macho antes de que llegue el momento de aparearse pues durante todo el tiempo que dure el cortejo hasta que los alevines empiecen a nadar, él no comerá nada y las crías podrían convertirse en su alimento. Anticiparte a esto dando al pez bastante proteína, de preferencia alimento vivo, te ayudará a sobrellevar de mejor manera esta etapa. Mientras el macho empieza a formar su nido, será bueno presentar a la hembra para que ambos vayan estimulándose hasta que sea hora del apareamiento.
Antes de juntarlos, es importante que ambos se conozcan, pueden sepáralos con un panel de plástico para que puedan verse pero no juntarse, ya que el macho podría considerar a la hembra una amenaza y la atacaría. Sabrás que la hembra está lista y receptiva cuando su abdomen tiene la apariencia de estar hinchado y el oviducto se hace visible como un punto blanco. Además intentará salir de su entrono empujando con la cabeza. Es momento de juntarlos. Una vez juntos, el betta macho rodeará a la betta hembra como si la abrazara para fecundarla y para que expulse los huevos. Tan pronto como termina este proceso, la hembra debe ser trasladada a otro acuario para evitar que el macho se ponga muy agresivo ya que es muy probable que ella trate de comerse los huevos.
El flamante padre colocará los huevos ya fecundados en el nido, uno por uno los irá introduciendo en cada burbuja que formó en su nido y si acaso alguno llegará a caer, se asegurará de regresarlo con prontitud. Después de cuatro a siete días los huevos eclosionarán y los pequeños alevines comenzarán a nadar. Es el momento de separar al padre, antes de que termine devorándose a la camada, después de varios días sin comer.
Aunque muchos optan por alimentar las crías con microgusano, en nuestra experiencia el infusorio es el que mejores resultados reporta y ya después se debe ir cambiando el alimento de acuerdo al tamaño de la boca del pequeño pez.
Así concluye esta maravillosa travesía.

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